Esmaltes al Fuego
Después de realizar una pieza y tenerla bien limpia
y pulida, aplicamos mediante plumilla el esmalte
al fuego sobre la misma. Tras dejar secar la pieza
ya esmaltada, la introducimos en un horno
especial de alta temperatura para que el esmalte aplicado vitrifique.
No hay forma de reproducir este trabajo
de manera mecánica, todas las piezas
deben
ser esmaltadas una a una.
La temperatura del horno es de al menos 750º C
en función del color y tipo de esmalte a emplear.
Los esmaltes que empleamos son básicamente transparentes y aplicamos siempre al menos
dos colores en cada pieza.
Una vez fuera del horno y tras comprobar que el resultado es el que queríamos obtener, la pieza debe ser acabada y para ello es necesario pulir de nuevo de forma manual.
Esta técnica permite aportar gran colorido y vistosidad a la pieza.

